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domingo, 9 de marzo de 2008

Prisiones Espirituales





Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Juan 8:31-32





Según estudios especializados en criminología, el índice de reincidencia asciende a un 40%. Esta cifra da cuenta del fracaso del sistema penal. Hoy día la inseguridad es materia pendiente para la agenda gubernamental. ¿Existirán soluciones? ¿Habrá que modificar las estrategias?

Desde la doctrina se plantean distintas Teorías de la Pena. Aquellas que postulan la necesidad de un sistema penitenciario capaz de revertir “malas conductas” y aquellas del tipo ejemplificativas entre otras. En este último caso, el encierro es visto como un dispositivo social aleccionador hacia afuera más que hacia el reo. Lo cierto es que el delincuente no sale con el Código Penal en mano a la hora del atraco considerando la gravedad de la pena potencial.

La Constitución Nacional en su Art. 18 expresa: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas…”. Es de público conocimiento que hoy día son universidades del delito sumado a la estigmatización social que provoca el certificado de antecedentes penales al momento de emprender una búsqueda laboral sin duda coloca en tela de juicio la eficacia del sistema penal.

Potenciar “malos hábitos” habla de la falla no ya de la clase dirigencial sino también de la sociedad misma. ¿Hasta dónde es plausible el panoptismo benthamiano en la cárcel?

Esa internalización del súper yo que imprime el sistema representado en temor constante, en la actuación como si siempre se estuviera vigilado no ha logrado con éxito trastocar ni corregir conductas humanas.

El sujeto ingresa al penal porque es preciso separarlo de la sociedad. Rompió los parámetros de convivencia tradicionales pero sale peor que como entró. ¿Qué ganó la sociedad? Sacarse la lacra social por un tiempo. Cuando pretende reinsertarse es tarde. Está marcado. Sumado a la falta de capacitación no encuentra otra salida que volver a sus andanzas. Esta vez con un mayor resentimiento y perfeccionado en los mecanismos delictuales. Tuvo suficiente tiempo para planearlo. Entonces surge el interrogante: ¿es el encierro la solución?

Aquí es donde debemos hacer un alto en pos de analizar esta figura. Alarmas, sistemas de monitoreo, countries con seguridad privada, rejas al frente de las propiedades dan cuenta de un replanteo sociológico. ¿Quién está verdaderamente encerrado?, ¿el preso o el común ciudadano?

Existen otro tipo de prisiones. Aquéllas que los ojos naturales parecen no ver. Se trata de los muros interiores. Cada sujeto lleva a cuestas su propia prisión. Cárceles espirituales que toman diferentes denominaciones: violencia, rencor, depresión, amargura, soledad, egotismo, falta de perdón. Esa mochila que se lleva a diario cobra la atención del individuo recién cuando se exterioriza en el mundo que le rodea.

Se es rehén de la debilidad de la carne cuando se pierde el dominio propio. Cuando Jesús dice que la verdad nos hace completamente libres se refiere despojarse de todo vendaje espiritual que impida ver aquello que trasciende el mundo secular.

El hombre condena la carne. Dios el espíritu. El hombre castiga la conducta del reo. Dios perdona sus pecados en la medida que se arrepienta con un corazón sincero de su mala conducta. El problema es el espíritu que mora en cada uno. Así, por más muros que se levanten para “resocializar al delincuente” no se solucionará el quid de fondo. Se flagela a la carne y no se transforma al espíritu.

Quienes transitan por la calle ¿son verdaderamente libres? Todo aquél que da su espalda a Dios lleva a cuestas una condena de turno. La hipocresía de una sociedad que pide más cárceles para su seguridad no considera el genuino estado enfermizo de la población libre. Una sociedad prisionizada lejos está de lograr con éxito la reinserción de quien delinque.

Asistimos tiempos en que la sociedad carnal juzga en la carne. El peso de la condena que recae en el delincuente es mínimo respecto al que recibe la sociedad una vez que aquél sale. Los altísimos porcentajes de reincidencia operan entre los 18 y 19 años de edad. ¿Qué futuro le espera a nuestro país si los jóvenes han perdido el horizonte?

Es necesario tratar con el espíritu, no con la carne. En este sistema existen quienes viven del delito y los otros; o sea quienes delinquen y aquellos que no tendrían razón de existir si no fuera por la industria del delito. El delito como gran mercado persa coadyuva a la confluencia de distintos mercaderes en busca de la mercancía apetecible. Unos venden justicia y seguridad, otros ofensas y delitos. En definitiva, se trata de una maquinaria donde el mismo servicio penitenciario funciona como pantalla de semejante obra teatral. Bajo el lema reparador del orden social violado y la peligrosa amenaza que representa el delincuente, el sistema enarbola su única bandera: contención y reinserción social. Sin duda el círculo vicioso de producción de delito se regenera en mecanismos tradicionales de encierro que estigmatizan sujetos no ya moldeando nuevas personas sino repotenciando nuevos delincuentes. Un sistema enfermizo no puede paliar enfermos. El aparato represivo trata lo que se exterioriza, la cáscara; pero no opera corazones, la esencia.

Con violencia no se combate la violencia. Un ejemplo alentador que bajó las cifras de reincidencia al 5% es la Unidad 25 bonaerense “Cristo la Única Esperanza-Lisandro Olmos” bajo un régimen semiabierto. Los presos con su propio trabajo mantienen en condiciones el edificio. El régimen de autodisciplina impulsado por líderes y pastores hace que se conviva con un índice de conflictividad cero. A pesar de las murallas y la presencia de guardia, las celdas no necesitan ser cerradas con candado. Los internos no están divididos por el delito que cometieron.

Cuando el individuo comprenda que vive en una sociedad estamentada, abarrotada de normas creadas por él mismo, esclavizado, asfixiado ante una muralla imposible de derribar por más poder que crea tener, entonces se habrá sincerado aceptando la existencia de su estado prisionizante de mendicidad espiritual. Las vendas de sus ojos habrán caído y la verdad lo habrá hecho libre. La sociedad cambia cuando quienes conviven en ella mudan su corazón.

Buenos Aires, 9 de Marzo de 2008.

Gretel Ledo
Nueva Generación Moral
Publicaciones:
Agencia NOVA, Opinión,

lunes, 12 de noviembre de 2007

Partidos Políticos en conflicto








Todo el que procure salvar su vida, la perderá;
y todo el que la pierda, la salvará.
Lucas 17:33



Los sucesivos cambios que ha afrontado el sistema político argentino desde la crisis de representación de 2001 ha colocado en tela de juicio la continuidad existencial de ciertos patrones o reglas comunes que se erigían en reguladoras de conductas partidarias.

Sin duda la balanza tradicional entre peronismo y radicalismo ha dejado de ser. Hoy desaparecieron los grandes bloques ideológicos o valorativos que distinguían pertenencias partidarias; mas bien existen “figuraciones” que pretenden ser liderazgos aglutinadores de masas cautivas.

El justicialismo se ha encausado tradicionalmente bajo la figura de un líder dominante. Peronistas, menemistas, duhaldistas, kirchneristas. La pregunta clave: ¿cuál es el genuino atractivo que permite el juego de lealtades y arreglos? ¿Las dotes sobrenaturales de carisma o el “manejo de la caja”?

Existe un circuito de reproducción perversa entre el Gobierno Central y la conducción política provincial. Las transferencias aportadas por la Nación tienen un costo directo para las provincias: la sumisión concertada. Así, la producción de una articulación basada en el apoyo político de parte de las provincias hacia la Nación a cambio de transferencias financieras o de bienes y servicios se realiza bajo la característica de concertación, acuerdo, pacto o compromiso mutuo. Una suma de dinero del presupuesto federal afectada a una provincia implica el alineamiento provincial en términos de votos en el Parlamento Nacional y apoyo en la interna partidaria al líder local promovido por el Gobierno Central. Desde lo institucional, la sobrerrepresentación de la periferia guarda una considerable influencia sobre la agenda parlamentaria del Poder Ejecutivo. Así, mientras que las provincias periféricas (Cuyo, NOA y NEA) colocan un senador cada 250 mil habitantes; las centrales (CABA, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé) lo hacen cada 1.800.000 habitantes con lo cual un voto en el área periférica equivale a más de siete en el centro.

La clave es la confianza acrítica en la conducción política. El estado de alienación total, la enajenación fáctica de la voluntad individual determina el grado de libertad de las provincias para negociar con la Nación. Lo preocupante es la ausencia de una masa crítica plausible que logre con éxito cuestionar la dominación tradicional.

El rol preponderante de aquellos segmentos sociales que tienen internalizados valores y conductas como ser universidades, profesionales, inversores vinculados con el mundo regional, no llega a revertir las características patrimonialistas y sultanistas que restringen el desarrollo ciudadano. La importancia que se le otorgue a la esfera pública determina la intensidad de la ciudadanía. El grado de adquisición por parte de los habitantes respecto a ciertos derechos inalienables como ser los civiles, políticos y sociales se ha ido erosionando a partir de las reiteradas demandas personalizadas de los líderes locales.

El manejo de fondos incoado desde el poder central hacia las provincias, permite a la conducción provincial la formación de una base social “fiel y abnegada” a las inclemencias temporales de turno. Esa base existe gracias a los subsidios repartidos a sectores dominantes ligados al clientelismo político.

Quizás fue esta misma lógica perversa la que coadyuvó al saqueo institucional de los partidos políticos. Primero se lo justificó a partir de la crisis de representación de 2001; ahora ¿por qué siguen en crisis? ¿Qué clivaje o conflicto social explica hoy el funcionamiento de los partidos políticos? ¿Representan los distintos intereses o se representan a sí mismos? El desafío de la clase política es resignificar lo público y lo partidario a la vez. Max Weber en Economía y Sociedad distingue dos tipos ideales de partidos políticos: aquellos “que son esencialmente organizaciones patrocinadoras de cargos cuyo objetivo consiste en llevar a sus jefes por medio de elecciones al lugar de director, para que éstos distribuyan luego cargos estatales entre su séquito. Carentes de programa propio,… inscriben postulados que suponen deben ejercer mayor fuerza de atracción entre los votantes. O bien los partidos de ideología. Se proponen la implantación de ideales de contenido político”. En tanto Almond y Powell hacen hincapié en la función social de integración y conciliación de intereses, al decir que “el partido político debe ser considerado como la estructura especializada de integración de intereses en las sociedades modernas”. Un partido cuya razón de ser radica en una figura única no existe como tal. En todo caso hablaremos de sociedad con ínfimo grado de desarrollo cívico.

Ayer eran los partidos de notables; hoy no se identifican partidos sino personalismos al punto en que muchos acceden a una banca por ser parte de una lista sábana. Ello denota la involución de la sociedad política y por qué no también de la misma sociedad civil. Se continúan legitimando patrones de profundo retraso clientelístico.

Afanarse por la vida propia es cerrar la puerta a la grandeza del amor al prójimo. La denodada búsqueda por figurar y tomar cargos son señales de la miseria espiritual en un verdadero líder. Habrá que morir al yo para que nazca el otro…



Buenos Aires, 12 de Noviembre de 2007.


Gretel Ledo
Publicaciones:
Crónica y Análisis, Periódico On Line, http://www.cronicayanalisis.com.ar/otrasvoces.asp#275, 13/11/07
Parlamentario.com,
http://parlamentario.com/correo-lectores.php, 13/11/07
Agencia NOVA, Análisis,
http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2007_11_13&id=45697&id_tiponota=3, 13/11/07

lunes, 18 de junio de 2007

Del Pellegrini con todas las letras

http://parlamentario.com/articulo-974.html

Si dos personas andan juntas, es porque están de acuerdo.

Amós 3:3

Ingresar a la Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini” se asimila al acuerdo reinante entre padres e hijos. Es un desafío no solo para el alumno sino para todo el núcleo familiar. No se trata de la elección de un simple secundario sino de un proyecto de vida que moldea sujetos con un carácter definido bajo un ideario cultural que supera a la media.

Muchos toman la decisión a los diez años y comienzan a prepararse a los once. Un curso de ingreso cuyos contenidos no pasan por la cabeza de un niño común de doce años que vive su infancia holgadamente. El camino a recorrer nace en el seno de la familia. Es, ni más ni menos un contrato, un acuerdo de voluntades entre los padres y los hijos donde se dejan de lado las jerarquías funcionales. El esfuerzo es compartido, los sacrificios señalan el horizonte: ser parte del mínimo porcentaje de los ingresantes a un colegio pre-universitario. En este pacto los hijos asumen nuevas responsabilidades y crecen de golpe. Los padres mueren a su “yo” para dejar paso al “otro”, su hijo. Es más cómodo enviarlo a un secundario tradicional donde los padres depositan toda su “carga educativa” en la escuela. En el Pellegrini no es el caso. Sin el sustento psíquico y moral de los padres, el alumno no puede sobrellevar semejante ingreso.

Cruzar de golpe la barrera de la infancia con un curso de ingreso exigidísimo hace comprender la actitud de los padres hoy frente a la toma del colegio. Sigue la misma lógica: el diálogo permanente. Eso es justamente a lo que propende la institución. Una actitud comprometida y no deslindada de los padres hacia la educación de sus hijos. No todos comprenden los lazos sociales que se tejen en las familias gracias al colegio. El Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires no son simples secundarios. Los planes de estudio superan con creces a cualquiera de ellos. Los exámenes son a nivel universitario y la preparación de un alumno de primer año puede ser equiparada a una de tercero de un secundario tradicional. Durante cinco o seis años (para quienes hacen el ingreso a la Universidad), padres y alumnos unidos en un plano de igualdad participan de la formación intelectual.

Las distintas posiciones que asumen padres y alumnos frente a la designación del nuevo rector obedecen en términos del sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002), a los hábitus del campo, cual es el colegio. En el campo hay fuerzas en conflicto por lograr la apropiación de su sentido. Lo que está en juego es la capacidad de conferirle un sentido particular, de construir un relato acerca del mundo y naturalizarlo. En esta lucha por redefinir el campo están quienes bregan por la imposición jerárquica y quienes profesan el diálogo y el consenso. El hábitus de formación del Pellegrini deja sentado un esquema de percepción, pensamiento y acción que se introyecta en el sujeto a los 12 años caracterizado por el diálogo. En esta lógica, claro está, padres y docentes se unen.

La familia en estos colegios pre-universitarios cuenta con un “plus adicional”: la unidad incondicional y el apoyo total entre padres e hijos.

El juicio crítico, la capacidad de observación y análisis escapa al modelo conservador de enseñanza. Por ello, pretender con éxito un diagnóstico sobre el escenario actual del Carlos Pellegrini sin haber sido parte de su historia genera una mirada parcial cargada de un sentido simbólico ajeno al verdadero espíritu que dio nacimiento a semejante institución.

He pasado por esas aulas; he compartido cada una de las vivencias estudiantiles. La formación del colegio me ha permitido realizar el ingreso a dos carreras universitarias en forma simultánea durante el quinto año a la vez de ser abanderada por promedio. Hoy, ya siendo profesional estoy finalizando una tercer carrera: Sociología. Observo desde afuera el daño que está causando la vaguedad periodística.

Es tiempo de establecer distancias. Es hora de comprender que someter al Pellegrini bajo la lógica de funcionamiento tradicional del sistema educativo es desacertado. Es preciso hablar con conocimiento de causa.

Buenos Aires, 18 de Junio de 2007.

Gretel Ledo

Abogada en Derecho Administrativo

Politóloga en Estado, Administración

y Políticas Públicas

Asesora Parlamentaria

gretel.ledo@gmail.com

http://ledogretel.blogspot.com/

www.conexion13.com.ar

miércoles, 11 de abril de 2007

Temor por partida doble

http://agroparlamento.com/


El rey de Egipto tuvo un sueño: “... del río salían siete vacas gordas ... Luego otras siete vacas flacas ... Y de repente, ¡las flacas se comieron a las gordas!”... José le dijo al rey: “Dios le ha hecho saber a usted lo que piensa hacer ... Egipto va a tener siete años de abundantes cosechas, pero después vendrán siete años en que no habrá qué comer ... Le sugiero que busque a alguien muy sabio e inteligente ... que recoja la quinta parte de las cosechas durante los siete años de abundancia”.

Génesis 41:1-34




José fue sin duda un estadista, pero no uno común sino un visionario que se dejó guiar por Dios.

Los ciclos económicos de un país pueden ser comparables con los de la siembra en el campo. Por momentos las lluvias abundantes propician generosas cosechas y, en otros tiempos, las sequías arruinan los planes del sembrador. Claro está que la sabiduría reside en la administración de los frutos tanto en periodos de prosperidad como en lapsos de escasez. Eso llevó a que José se convirtiera en la mano derecha del faraón de Egipto. Podía hacer y deshacer, comprar y vender todo lo que quisiera. Se le delegó autoridad sobre todo Egipto por debajo del faraón. Su buen testimonio se recompensó a través de la confianza.

Argentina transita tiempos de “bonanza económica”: balanza de pagos superavitaria con niveles de exportación pujantes. Ahora bien, ¿cuál es la verdadera preocupación del Gobierno? ¿Balances macroeconómicos impecables o el bolsillo del consumidor?

La inflación es una especie de peste que amenaza permanentemente en el recuerdo constante de todo argentino. Corría 1989 con una hiperinflación galopante. El protagonismo infaltable de los precios de góndola era acreditado por el temor de la época.

Ayer, el Gobierno no supo qué hacer. El agiotaje (especulación abusiva, del italiano aggio) fue usufructuado por los comerciantes y no pudo ser manejado por el Ejecutivo de turno. Hoy, viajamos en el tiempo. Traemos el temor del pasado convalidado por acuerdos de precios frustrados.

Recientemente un estudio ha relevado los precios de 31 supermercados de Capital para determinar cuál es el valor de la canasta básica alimentaria de marzo. Se trata de 52 productos de los cuales 48 son comestibles y 4 de higiene. Comparando el monto total con el del mes anterior obtenemos un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 4%. Sin duda la inflación dista de la anhelada por el Gobierno.

Detrás de estos números se asoma un panorama aún más desolador: productos con falta de stock. Encabezan la lista los lácteos, le siguen el aceite y el pescado.

Aquí es donde podemos hacer un alto para analizar las causas. Los acuerdos no funcionaron. Funcionó el temor. Los supermercados temen al Gobierno y al consumidor a la vez. Atinan al uso y abuso de la especulación. Lo visible: ausencia en góndola. Lo invisible: acumular mercadería para sacarla a la venta a un precio más elevado debido a la carencia de oferta en el mercado. ¿Escasez especulada? ¿Bajo qué motivo? ¿Temor o aprovechamiento?

Una vez más la ingenua teoría del control omnipotente que reza el Estado sobre el mercado se ve desplomada por circunstancias cotidianas.

Los controles llevan actores al escenario ligados entre sí. En nuestro país se acostumbra asignar culpables colectivos frente a errores individuales. Los supermercadistas azotan a los proveedores, los proveedores a los productores y así un sinfín de eslabones. ¿Hasta cuándo la obra proyectada carecerá de koinonia? ¿Cuándo operará la madurez necesaria para dejar de lado actitudes ventajistas?

La viveza criolla del rédito personal desplaza al horizonte cada vez más lejano de prosperidad nacional.

¿Seremos capaces de afrontar nuestros temores con la grandeza suficiente para derribar pequeñeces? ¿O estamos esperando la llegada de José para dilucidar si nos encontramos en el tiempo de las vacas flacas o las vacas gordas?


Buenos Aires, 10 de Abril de 2007.


Gretel Ledo

viernes, 15 de diciembre de 2006

Dones Dispersos



El cielo está allá arriba, la tierra está aquí abajo,
pero la mente de los reyes nadie sabe dónde está.
Proverbios 25:3




La Argentina está atravesando un laberinto ideológico. Asistimos a un sinfín de medidas triviales desconectadas entre sí. Por un lado se enfatiza el acuerdo de voluntades para conseguir unicidad en los precios. La balanza comercial de pagos arroja resultados superavitarios. El ritmo económico va viento en popa.

Por otro lado, tropezamos con una verdad vertiginosa que traspasa la agenda diaria de los muros mediáticos: el ritmo político está proa al viento. Lo transitorio se hace permanente, la espera se dilata y la coyuntura es noticia. Alianzas, acercamientos, candidaturas, “dimes y diretes” están hoy en boca de los dirigentes políticos.

Perdura la esencia de un modelo de país que alberga en su interior 39 millones de talentos dispersos, amorfos, incomunicados que aún no han arribado a un mínimo de consenso para que diálogo y acuerdo rompan el cascarón. Ese cascarón es la valla a saltar para afrontar un nuevo desafío: la competitividad a nivel internacional. “Quien quiera nacer tiene que destruir un mundo”, decía el autor alemán Hermann Hesse. El polluelo es el gran tesoro escondido que está vibrando en pleno movimiento sin lograr romper el cascarón y salir de su mundo conocido.

¿Cuántos más polluelos muertos queremos tener? ¿Cuántos más entierros debemos afrontar? Otros han roto el cascarón por nosotros: préstamos internacionales con mala administración de recursos, recetas económicas extraviadas que amerizaron sobre la mente política de turno. Gobernantes con intereses mezquinos personales perpetuados en el tiempo y en el espacio, un espacio público que se tornó en privado. Una ciudadanía ciega que se volvió habitante.

La falta de talento político coadyuvó a la gran obra: el huevo se perdió. Se aunaron las fuerzas para gobernar en piloto automático.

Cuenta la mitología romana que Jano (en latín Janus) era un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Como dios de las puertas, hacedor de comienzos y finales, le fue consagrado el primer mes del año (la palabra “Enero” se derivó del latín “Ianuarius”),

Su representación habitual es bifronte: dos caras mirando en sentidos opuestos. Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas.

El dios Jano, ¿será la deidad del poder de turno?



Buenos Aires, 12 de Diciembre de 2006.


Gretel Ledo

lunes, 13 de noviembre de 2006

¿Quién es el Atalaya?

http://www.cronicayanalisis.com.ar/lectores1.asp



Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya en la casa de Israel.. Si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, ... demandaré su sangre de mano del atalaya.
Ezequiel 3:17, 33:6





El atalaya es un centinela. Por su posición privilegiada, ubicada en un lugar alto, puede registrar el sitio que se dispone custodiar. Entre sus deberes está el de anticiparse a las circunstancias. Así, en pos de procurar el bienestar general de una comunidad, avizora los posibles peligros y enemigos al alcance de su visión.

En este sentido, el atalaya se posiciona de tal manera que aprecia bien la verdad. El filósofo gobernante en la República de Platón debe ser una especie de atalaya. Pertenece al mundo inteligible superior, donde el principio del ser se constituye en fuente de realidad. Es un ser rico en virtud y sabiduría. No tiene apetencias de poder. En tanto que los gobernados se desenvuelven en el mundo sensible, mundo plagado de copias imperfectas, de sombras y apariencias del mundo inteligible.

El verdadero líder político desciende a la caverna. Ese lugar oscuro donde la poca luz solar que penetra, proyecta la sombra de objetos artificiales.

Haciendo un paralelo observamos que, tanto los resultados electorales en los Estados Unidos como los obtenidos en nuestro país en la provincia de Misiones dejan entrever un interrogante: ¿quién ha sido el atalaya?, ¿la dirigencia de turno o la sociedad civil?

La Carta Magna fija los límites al ejercicio del poder. La durabilidad del mandato es uno de ellos. En este punto podríamos decir que Argentina es kelseniana y no schmittiana, normativista y no decisionista.

La escuela del positivismo jurídico, de la mano del jurista austríaco Hans Kelsen (1881-1973) redujo el derecho a la norma y sentó las bases de la doctrina liberal del Estado de Derecho. En tanto que el jurista alemán Carl Schmitt (1888-1985) llevó la génesis del ordenamiento jurídico al momento de la decisión, aquella elección fundada en la esfera política. El decisionismo político descansa en la soberanía del Estado.

¿Quién es el guardián de la Constitución? Este fue el dilema que encontró enfrentados a ambos juristas. Mientras que para Schmitt la defensa de la Norma Fundamental está en cabeza del Presidente; para Kelsen un Tribunal Constitucional toma el lugar de “legislador negativo” cuya función es anular leyes inconstitucionales.

Decimos que nuestros dirigentes no son schmittianos al incumplir con el principio que reza: el Presidente debe ser un pouvoir neutre et intermédiaire. Un poder ajeno a los intereses sectoriales que dividen a la sociedad.

¿Qué sucede cuando el Presidente no encarna siquiera los intereses de un sector sino directamente los propios?

Mientras que en Argentina, Misiones fue un globo de ensayo donde el Poder Ejecutivo especuló y la jugada le salió mal; en los Estados Unidos, las advertencias sobre la mala gestión presidencial fueron desoídas por los mismos gobernantes. En uno y otro caso ambos terminaron en la caverna.

La inversión de roles se da cuando quienes están en el campamento (el pueblo argentino) “avisan” al atalaya (líderes políticos de turno) sobre los peligros de la no alternancia dirigencial.

El atalaya hace público y notorio “el amarillo” de los avisos. No pasa bruscamente del verde al colorado.

La teoría platónica esta vez se ha invertido: los gobernantes se mudaron a la caverna y el pueblo al mundo inteligible. ¿Se habrá percatado la clase política?



Buenos Aires, 13 de Noviembre de 2006.


Gretel Ledo

Audio. Radio en vivo

PRISMA AM 770. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Análisis de Política Nacional. 15-06-12 El Mirador de Cadena ECO AM 1220. Conducción: Alvaro Norro. Tema: ESTATIZACION DE YPF. Repercusiones en Europa. 07-05-12 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Energía Nuclear, Votación en los EEUU, China, Presupuesto 2009, Juicio Político a De Vido. 29-09-08 LQP AM 1220.Conducción: Yayo Hourmilougue. Tema: Reunión de Cobos con la Oposición. 24-09-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Proyecto de Cielos Abiertos. 11-08-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Rol del Congreso en relación a la reestatización de las aerolíneas y la movilidad jubilatoria. 4-08-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Retenciones. Promoción de producción lechera. 23-06-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Ley Martínez Raymonda. Sistema de cobro de las retenciones. 9-06-08 A LA LUZ DEL DIA FM 89.1. Conducción: Edgardo Aronín. Tema: Análisis del artículo “Privatismo Público y Privado”. 28-05-08 PRISMA. Varias caras de una misma realidad. AM 770 Conducción: Jorge Victorero. Tema: Imagen del Gobierno frente al conflicto con el campo. 28-05-08 Radio Internacional Miami. Conducción: Lic. Agustín Rangugni en www.radiomiami.us Tema: Análisis de la coyuntura nacional. 28-05-08 La Quinta Pata. AM 1220 Cadena Eco. Conducción: Yayo Hourmilougue. Tema: Análisis del artículo “Música. No Discursos”. 5-05-08