lunes, 21 de junio de 2010

El secreto es la Confianza

It is better to win the confidence of the people than rely on the strength
Maquiavelo
The Prince, Chapter XVIII



Un viaje siempre abre nuevos horizontes. Llegar a mi país luego de un mes en los Estados Unidos permite repensar ciertos patrones culturales de modo comparativo.

Si tendría que resumir aquello que más me impactó en una palabra, sin duda confianza sería la clave. La Real Academia Española la define como “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. En este sentido, confiar (Del lat. Confidare) habla de esperar con firmeza y seguridad. Se trata de la base fundamental sobre la cual se gesta una relación interpersonal, se cierra un acuerdo, opera una transacción. La confianza traza puentes que posibilitan la concreción de pactos mutuos.

Un estudio comparativo de la World Values Survey (WVS) analiza el Nivel de Confianza Interpersonal. El Índice cuenta con dos posibles respuestas: a) Se puede confiar en la mayoría de las personas y b) Uno nunca es lo suficientemente cauto en el trato con los demás. Se basa en la siguiente fórmula:

Índice de Confianza Interpersonal= 100 + (% Puede confiarse) - (% Hay que ser cauto)

Así, los índices por encima de 100 corresponden a países donde la mayoría de las personas confía en los demás, en tanto aquellos por debajo de 100 corresponden a países donde la mayoría de la gente desconfía de los demás.

Mientras Argentina cuenta con un índice de 40,6% (Fte. Latinobarómetro 1995-2008), Estados Unidos arroja78,8% (Fte. Estudio Mundial de Valores Oleada 5, 2005-2008).

En lo que respecta a la Confianza en el Gobierno, las respuestas varían entre: mucha confianza, bastante, poca y ninguna en absoluto. La ecuación sería: Índice confianza= %(Mucha/Bastante)-%(Poca/Ninguna)+100

Nuestro país arroja un 63,2% (Latinobarómetro 1995-2008) y Estados Unidos 77,2% (Estudio Mundial de Valores Oleada 5, 2005-2008).

A su vez Argentina presenta un 0,9% en niveles de mucha confianza en el Parlamento y un 38,4% como ninguna en absoluto en tanto EE.UU. 1,5% en mucha confianza y 14,5% en ninguna.

En cuanto al Sistema Judicial (2006) los niveles de mucha confianza ascienden para nuestro país al 2,5% en tanto EE.UU. un 8,8%. Un 32,2 % representa ninguna en absoluto confianza para Argentina y 5,6% para Estados Unidos.

La confianza hacia los Partidos Políticos (2006) arroja para nuestro país un 0,9% en niveles de mucha confianza en tanto EE.UU. un 1,9%. Para niveles de ninguna confianza Argentina presenta un 46,6 % en tanto Estados Unidos un 15,9 %.

Frente a este escenario, ¿cómo construir la base de credibilidad necesaria para afianzar un país? El argentino promedio descree no ya de las instituciones en general sino del mismo sujeto que tiene a su lado, su prójimo, su próximo. Quizás la esencia del ser nacional evoca una serie de conjeturas, de incertidumbres, de sospechas infundadas. Claro que sin este componente básico es imposible apostar en el otro. Si lo llevamos al plano económico hoy por hoy ni siquiera se cree en el sistema financiero. Las paradojas que encierra el círculo vicioso de nuestras finanzas atentan contra el sustento mismo de la Nación. La confianza en las instituciones tanto formales como informales genera vínculos de proyección a futuro. En este sentido la desinversión da cuenta de este laberinto sin salida.

¿Cómo remediamos este pasivo? Con un cambio de actitud: TENER CONFIANZA. La confianza lejos de ser un salto al vacío se emparenta con la FE sobre aquello que se aspira. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Es la única manera de sortear la desconfianza, la incredulidad, la inseguridad, en fin, el temor a lo desconocido.

Recién allí alcanzaremos un grado de creencia de validez en las políticas de Estado. Es el atajo que propende a la atracción de inversiones externas.

21 de Junio de 2010
Gretel Ledo
Abogada | Politóloga | Socióloga
Analista Política

martes, 19 de enero de 2010

Consagrarse por completo

Cuando el rey Ezequías dictó el edicto de consagración a Dios, un cambio profundo operó en el corazón del pueblo escogido. Hombres, mujeres, niños, primicias de grano, vino, aceite, miel y todos los frutos de la tierra fueron presentados delante del Altísimo. Esta inscripción era necesaria para sellar el pacto de fidelidad con Dios.
El rey, cabeza y autoridad había librado un decreto en torno al cual todos debían someterse. Es decir, la orden de consagración emanaba de la cúspide del poder jerárquico. Consagrase implica apartarse, separar algo para Dios. Corresponderle implica caminar a su lado.
¿Cuál fue el resultado del accionar de Ezequías? “En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la Ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2 Crónicas 31:21). Esta prosperidad es consecuencia directa de guardar el pacto con Dios. La abundancia fue derramada para todo el pueblo.
Las crisis económicas por las que atraviesa una Nación, las deudas internacionales que debe afrontar, dan cuenta del yugo de esclavitud que implica la miseria. Esta concatenación de situaciones nace a partir de la ruptura del pacto Dios-hombre. Cuando el gobernante no está bajo la visión de Dios, todo cuanto imparte es resultado de la obra de la carne y no del espíritu.
Claro que siempre existen pruebas para edificación de nuestra fe. Cuando Senaquerib, rey de los asirios invadió Judá, Ezequías resolvió edificar los muros caídos en pos de proteger al pueblo. Edificar los muros caídos denota levantar los muros de oración que renuevan nuestra confianza en Dios y no en los hombres; en sus manos y no en las nuestras.
Ezequías había comenzado a reinar a los 25 años. Su gobierno se caracterizó por hacer lo recto delante de los ojos de Dios. Un líder que inspira ejemplo y modelo a seguir es aquél que anima a su pueblo a seguir el camino correcto, no desviarse ni a diestra ni siniestra sino perseverar. “‘Esforzaos y animaos; no temáis ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de la carne, pero con nosotros está Jehová, nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas’. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías, rey de Judá” (2 Crónicas 32:7-8). El resultado fue la destrucción total de los asirios y la muerte de Senaquerib de manos de sus propios hijos. “Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres” (Isaías 37:36).
Un país liderado por gobernantes con ceguera espiritual conduce al hoyo a todo un pueblo. Los tiempos por los que está atravesando Argentina dan cuenta de la necedad e irracionalidad política con la que se llevan adelante los asuntos públicos. Aquí no se trata de seguir recetas, de trazar los mejores programas o políticas de Estado ni de rodearse de equipos brillantes, ni siquiera de manejar discrecionalmente las arcas públicas. Se trata de caminar en la visión de Dios para nuestro país.
Existen situaciones que humanamente no se pueden resolver. Allí donde termina la mano natural, nace la mano sobrenatural.
Confiar los destinos de una Nación a Dios implica abandonar el espacio de comodidad que se genera entre el imposible a resolver y la confianza en nuestras propias fuerzas. No es con fuerza humana sino con Su Espíritu que se ganan las batallas. Menguar en el yo interior para que Su voluntad more en nosotros.
¿Por qué afanarse del día a día? ¿Por qué tanta mediocridad política en medio de la simpleza? ¿Cuánto consagran, los gobernantes, nuestra Nación a Dios? ¿Y cuánto de nuestras vidas?
Cegados, atrapados en un maremágnum de decisiones unilaterales. Gobernados por el brazo de la carne. Bajo el ostracismo profundo que ha resuelto darle las espaldas a nuestro Creador. Fundido nuestro destino en la tiranía decisionista, imbuidos por la incerteza del futuro, se proyecta nuestro país hacia una navegación errante conducida por un timonel que ostenta la osadía de creerse omnipotente cuando desconoce que sólo somos flor de campo que hoy nace y mañana se marchita…
Y mientras tanto, ¿cuántas vidas quedan por el camino? ¿Cuál es el grado de negligencia de la dirigencia política? ¿Hasta cuándo asistiremos ante este superlativo nivel de torpeza?
Ya no se trata de dar cuenta ante los hombres. Alguien Superior está aguardando que la consagración sea completa…

19 de Enero de 2010
Gretel Ledo

domingo, 15 de noviembre de 2009

Caminos Miserables


Por momentos la coyuntura puede acaparar toda nuestra atención. Se vive el día a día. Las pequeñeces cobran una importancia tal que lo urgente pasa a ser lo importante.

El frenesí diario obnubila las mentes y cauterizan nuestra capacidad visionaria. ¿A dónde nos conduce esta carrera sin fin? ¿Por qué y para qué?

Mucho se puede decir acerca del acaparamiento sistémico consumista que obliga y conduce al individuo hacia la búsqueda desesperada del éxito; lo cierto es que detrás de toda persuasión existe consentimiento. Somos autores necesarios de nuestras acciones, de nuestro andar diario.

Puede trazarse un paralelo entre el desvarío individual y la gestión gubernamental actual.

El anuncio desmedido de políticas ómnibus lanzadas en estos días da cuenta de la desesperación y por sobre todas las cosas del temor reinante en la clase gobernante. Temor a la pérdida real del peso político necesario para la aprobación de leyes a partir del próximo 10 de diciembre; temor a verse obligados a consensuar con un Parlamento que ya no controlan; temor a enfrentarse con la desaprobación social.

Más allá de todo ello, un país desangrado, caótico, anárquico que pondera otras demandas que, por cierto, se encuentran muy alejadas de aquellas políticas propugnadas por el Gobierno.

¿Cuál es la bandera del clamor popular? La seguridad sigue estando a flor de piel sin arribar a una solución certera.

¿Cuánto más nos demorará a los argentinos el hoy, el día a día, la frívola coyuntura? ¿Seremos capaces de construir políticas estables que perduren más allá de las decisiones unilaterales de los mandatarios de turno?

¿Hasta cuándo nuestros hermanos latinoamericanos verán pasar delante de sus ojos las oportunidades argentinas aprovechándolas, valiéndose de liderazgos que lejos de tender a perpetuarse en el tiempo construyen estrategias en pos de un beneficio colectivo?

Quizás, nuestro país arrastre error desde su constitución. Una constitución fundacional personalista en sus raíces. Una constitución que ante todo avizoró un sistema de gobierno monárquico. Manuel Belgrano fue quien viajó en 1815 con Rivadavia a Europa con el fin de conseguir un monarca para el Río de la Plata que abarcaba a las actuales Repúblicas de Argentina, Paraguay, Uruguay y territorios de Brasil y Chile. Las gestiones fracasaron frente a la firme posición de Fernando VII, quien esperaba recuperar sus antiguas colonias. Belgrano decide volver al Río de la Plata donde en apoyo a sus ideales busca un monarca de origen americano, descendiente de la antigua casa de los Incas. La Independencia de las Provincias Unidas de Sud América el 9 de julio de 1816 trajo consigo la necesidad de establecer una forma de gobierno. Los diputados del Alto Perú (actual Bolivia), Perú, Chile y Argentina se habían educado en la monarquía, en una Europa donde predominaba la política de la Santa Alianza, que defendía la restitución al trono de los legítimos monarcas. Tanto San Martín como Belgrano eran defensores de una monarquía atemperada, es decir, constitucional. Una forma de gobierno garante del reconocimiento de las potencias europeas, el orden interno y la unión nacional, todos ellos enmarcados en la visión americanista. El sueño: establecer un reino que abarcara toda América del Sur, o al menos los territorios de los Virreinatos del Perú y Río de la Plata.

¿De qué ideario hablan nuestros padres de la patria? Hoy asistimos a un hiperpresidencialismo exagerado donde la individualidad en el liderazgo político en torno al cual se gesta un movimiento, un partido, en fin una plataforma política tira por la borda el mentado interés nacional. Relega a un segundo plano un modelo de Nación, un proyecto de país, unas políticas que perduren más allá de los mandatarios de turno.

Si hablamos del caso de Uruguay, sólo tomando a la empresa finlandesa Botnia -segundo productor mundial de pulpa de celulosa del mundo-, la inversión extranjera directa es del 7,8%. Se desarrollaron 25% de inversiones en industrias frigoríficas a partir de capitales ingleses y neozelandeses en tambos. Capitales brasileros en arroz, bancos y energía. Inversiones argentinas en inmobiliarias y sectores agropecuarios. El resultado: en tres años la inversión extranjera permitió bajar la pobreza al 20%, una deuda externa que si bien representa el 30% del producto no cauteriza los ánimos productivos. Se exportan 9.000 millones de dólares, de los cuales un tercio corresponde a bienes y dos tercios a servicios. Mientras los depósitos bancarios aumentan, Argentina sigue siendo un estudio de caso para muchos. El ejemplo de la dilapidación de “oportunidades de oro”.

Instituciones sólidas son la base de confianza necesaria para forjar un país previsible. Son el cimiento no corrosivo para atraer capitales externos. Sin inversión no hay desarrollo. Sin desarrollo no hay riqueza. Son riqueza hay miseria. Con miseria se esclaviza a un pueblo. Sometimiento perverso éste, el de la clase gobernante hacia los pobres gobernados.

¿Qué nos pasa a los argentinos? Eclesiastés 1:11 dice: “Miré luego todas las obras de mis manos y el trabajo que me tomé para hacerlas; y he aquí, todo es vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol”. Jactarse y afanarse del día a día es vanidad de vanidades. Vanidad en el sentido de vaciedad, futilidad (Del lat. futilĭtas, -ātis), cosa inútil o de poca importancia. El corazón del hombre, sus múltiples corrupciones, siempre son lo mismo. Se esmera el hombre para alcanzar la felicidad plena pero nunca lo logra.

¿Será que la clase dirigente replica las desesperaciones de la clase dirigida? No nos dejemos atosigar por el hoy. Proyectémonos que es la única manera de ver un futuro. Si realmente queremos ver nuevas cosas, un nuevo país, el desafío es uno: dejar la vana manera de vivir para adquirir una nueva naturaleza. Entonces, las cosas viejas habrán pasados y todas serán hechas nuevas…

Buenos Aires, 15 de Noviembre de 2009

Gretel Ledo



miércoles, 28 de octubre de 2009

GRETEL LEDO EN TV

Enfoque: Política Actual


Día: Jueves 29 de Octubre

Horario: 21 pm

Canal: Canal Rural

Programa: Canal Rural Noticias


Día: Viernes 30 de Octubre

Horario: 6.30 am

Canal: TN – Todo Noticias

Programa: TN Agro

Audio. Radio en vivo

PRISMA AM 770. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Análisis de Política Nacional. 15-06-12 El Mirador de Cadena ECO AM 1220. Conducción: Alvaro Norro. Tema: ESTATIZACION DE YPF. Repercusiones en Europa. 07-05-12 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Energía Nuclear, Votación en los EEUU, China, Presupuesto 2009, Juicio Político a De Vido. 29-09-08 LQP AM 1220.Conducción: Yayo Hourmilougue. Tema: Reunión de Cobos con la Oposición. 24-09-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Proyecto de Cielos Abiertos. 11-08-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Rol del Congreso en relación a la reestatización de las aerolíneas y la movilidad jubilatoria. 4-08-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Retenciones. Promoción de producción lechera. 23-06-08 ALGO POSITIVO AM 820. Conducción: Jorge Victorero. Tema: Ley Martínez Raymonda. Sistema de cobro de las retenciones. 9-06-08 A LA LUZ DEL DIA FM 89.1. Conducción: Edgardo Aronín. Tema: Análisis del artículo “Privatismo Público y Privado”. 28-05-08 PRISMA. Varias caras de una misma realidad. AM 770 Conducción: Jorge Victorero. Tema: Imagen del Gobierno frente al conflicto con el campo. 28-05-08 Radio Internacional Miami. Conducción: Lic. Agustín Rangugni en www.radiomiami.us Tema: Análisis de la coyuntura nacional. 28-05-08 La Quinta Pata. AM 1220 Cadena Eco. Conducción: Yayo Hourmilougue. Tema: Análisis del artículo “Música. No Discursos”. 5-05-08